¿AHORA LE TOCA AL PUEBLO?

Festejamos con tranquila euforia la victoria en las urnas del nuevo gobernador de Córdoba Orlando Benítez Mora. Lo hicimos sin estridencias, convencidos de que nuestro voto contribuía a llevar al palacio de Naín a un hombre joven, honesto, íntegro, pero sobre todo fiel a sus principios y a sus ideas de cambiar la imagen que arrastra el departamento a nivel nacional desde hace más de una década.

Creímos dr. Benítez en su consigna de «Ahora le toca al pueblo», porque la interpretamos como la promesa de que por fin llegarian a la administración esas personas que han luchado codo a codo con las comunidades en procura de lograr solución a sus múltiples problemas, y que se han preparado académicamente en espera de una oportunidad para demostrar no solo sus conocimientos sino su sensibilidad social.

Sin embargo esa tranquila euforia ha ido cediendo paso, poco a poco, al escepticismo y la desesperanza a medida que pasa el tiempo y vemos cómo los principales cargos de la administración departamental son ocupados por personas en su mayoría desconocidas para los líderes cívicos y comunitarios que asumieron como propia su candidatura y se la echaron al hombro contra viento y marea.

Muchos de estos líderes y ciudadanos de bien, esperábamos tener en puestos claves de su gobierno a personas honestas, íntegras, con un gran sentido de la lealtad que han dedicado sus conocimientos al servicio de la causa de las clases populares y que asumieron responsabilidades como soldados de primera línea en su campaña, que nos permitieran al resto de sus votantes sin filiación política, tener interlocución con su gobierno y llevar una voz de esperanza a las comunidades anunciando que por fin #AhoraleTocaalPueblo.

Después de un mes largo ya se empieza a sentir algo de frustración y tristeza entre quienes se pusieron las botas y asumieron las banderas de su candidatura, dr. Benítez, con tal fuerza y pasión, que lograron doblegar los apetitos mezquinos de los dirigentes políticos que le negaban el aval y que, oh paradoja, hoy tienen a sus representantes en los mejores cargos de su gobierno, sin haber sudado la camiseta y sin haberse encasquetado el sombrero vueltiao que se convirtió en insignia de su campaña proselitista.

Es tiempo señor gobernador de poner en práctica la frase del matemático y filósofo Inglés Alfred North Whitehead: «Nadie que logre el éxito lo hace sin reconocer la ayuda de los demás. Los sabios y confiados reconocen esta ayuda con gratitud». Recuerde, que como decía Cicerón, «Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás”.

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