LA CARTA DE ARTURO CALLE

Es un lugar común señalar que en épocas de tragedias masivas, como la pandemia por Coronavirus que padecemos, siempre surgen individuos o empresas que buscan aprovecharse al máximo de la desdicha de miles de personas para aumentar sus riquezas sin contemplaciones de ninguna índole.

Sin embargo, en esta oportunidad hemos conocido del gesto solidario y desprendido de don Arturo Calle, un gran empresario que ante la difícil situación económica que golpea al sector comercial por las medidas de aislamiento social que enfrenta el país, tomó una decisión sin precedentes, pero que sin duda refleja en toda su dimensión la grandeza de su corazón, su compromiso de patria y su gran conciencia social.

Don Arturo Calle, por insinuación de su hijo y aprobación de la Junta Directiva de su empresa, le envió una carta a sus más de 6 mil empleados directos y casi 18 mil indirectos, en donde les anunciaba el cierre de sus almacenes Arturo Calle en todo el país, pero les comunicaba al mismo tiempo, que a pesar de ello, les pagará religiosamente sus salarios durante el tiempo que demore la medida de aislamiento social.

«Hoy por primera vez en estos 53 años de trayectoria, haremos un alto en el camino, cerraremos nuestras tiendas y fábricas para resguardar la vida de nuestros colaboradores, de nuestros clientes y de todos los colombianos presentes en nuestro entorno», dice en uno de sus apartes la carta.

Pero además, en una entrevista que concedió al periódico El Colombiano, explicó su decisión con una simple pero solidaria afirmación: «Si en las buenas han estado con nosotros, en las dificultades nosotros estamos con ellos. Mal haríamos en suspender nosotros personal para sacar gente a la calle para vivir abajo de la miseria y de la pobreza absoluta».

La medida adoptada por don Arturo Calle fue ratificada por la Junta Directiva de su empresa en un comunicado en el que se señala: «son tiempos difíciles pero no imposibles; sabemos que el día de mañana regresaremos con más fuerza, apalancados en este impulso que caracteriza a la industria colombiana.
Como empresarios nos ha tocado adaptarnos a este escenario que no estaba previsto en ni ningún protocolo de riesgo, operaciones, ni de manejo de crisis. Sin embargo, como bien lo han dicho algunos, es el momento que como líderes mostremos nuestra fortaleza, visión, la capacidad de reinventarnos, y ante todo, la solidaridad, empatía y responsabilidad frente a la sociedad».

A don Arturo Calle le preocupa la situación de millones de colombianos y resalta que «el dinero es solo un papel que se imprime»; que no les preocupa la parte salarial, pues su verdadera intención “es rescatar la parte humana de cada persona, que se consigue a través del amor y una relación con Dios.”

No hay duda que esta decisión, pletórica de solidaridad y humanismo, contrasta con la de la mayoría de los empresarios colombianos que advirtieron al gobierno que harían un despido masivo de trabajadores a menos que éste se comprometiera a «equilibrar sus finanzas», que supuestamente se verían golpeadas con el aislamiento, aunque en realidad vieron en éste la oportunidad para aumentar los precios y acaparar sus productos para acumular más ganancias.

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