La libertad y el libre albedrío en la pandemia del Covid-19

Por: Carlos Federico Ensuncho Hoyos.

¿Qué es ser libre o tener libre albedrío? podemos intentar buscar los fundamentos de estas dos nociones. Para ello recurriré a la religión y a la neurociencia.

Desde el punto de vista religioso las sagradas escrituras hacen mención al libre albedrío: el hombre debe tener sabiduría, dado que Dios nos ha dado la libertad del libre albedrío como forma de individualidad. El libro del eclesiástico hace alusión cuando dice “al principio el señor creo al hombre y lo dejo a su propio albedrío”.  Según San Agustín libre albedrío y libertad no son sinónimos; el libre albedrío es la facultad de decidir entre el bien y el mal, mientras que la libertad es el estado al que llega al ser humano cuando elige en su libre albedrío el bien.  Para el cristianismo de occidente estos son fundamentos morales inviolables e irrefutables, y lleva a sus feligreses a reflexionar sobre el deber ser, en un mundo que aparenta dar prioridades a lo banal, por encima de los valores que nos ayudan a vivir en una mejor sociedad.

Para otros ese libre albedrío dado por el Dios omnipresente podría verse reflejado y explicado de una mejor manera, como lo deja ver claramente el guion de una película muy famosa, el abogado del diablo: a dios le gusta mirar, le da al hombre instintos: te da un don extraordinario y luego ¿Qué hace? pone las reglas en oposición: mira, pero no toques; toca, pero no pruebes, prueba, pero no tragues.

Para la neurociencia el libre albedrío y las libertades tiene varias consideraciones, y dependerán muchas veces de esquemas mentales y sesgos cognitivos. En un mundo ambiguo e impreciso, el contexto influye en la manera como actuamos y decidimos.  Muchos científicos piensan que somos seres biológicos constituidos de materia orgánica que respondemos al entorno y que nuestras decisiones pasan por esas respuestas a esos diferentes contextos, que van moldeando nuestras libertades. Para otros somos seres biológicos, netamente racionales, únicos con capacidad de decisión y de elección; seres que tenemos como animales sociales la capacidad de moldear nuestro presente, aprendiendo del pasado para tener un mejor futuro. Lo cierto es que, la psicología conductual y la neurociencia ha demostrado en más de una ocasión que la mayoría de nosotros pensamos que tenemos libre albedrío, pero en realidad actuamos en forma automática, y muchas de nuestras decisiones están supeditadas a sesgos o prejuicios concebidos con anterioridad. A veces, para no decir siempre, pensamos que decidimos y actuamos racionalmente, pero la decisión en realidad fue hecha por el contexto. Es lo que muchos investigadores en sicología han llamado: el poder del elefante sobre el jinete (del Inconsciente sobre el consciente).

En las últimas semanas es habitual ver y oír en las noticias nacionales e internacionales la exigencia de muchos ciudadanos del mundo occidental de sus libertades individuales y de su exigencia al libre albedrío; en algunos países como el del tío Sam, hemos visto perplejos a ciudadanos armados y a individuos intransigentes reclamando de tal manera, que nos cabría preguntar en la actualidad que es el “libre albedrío” o más bien, como interpretar estas palabras del que tanto hacemos alarde en nuestras sociedades democráticas occidentales. (hago alusión al mundo occidental, porque las libertades y el libre albedrío de acuerdo al contexto cultural podría tener diferentes significados). Es tanto el descontento en aquellos países que basan su democracia en sistemas neoliberales como Estados Unidos y Reino Unido, que incluso ya estas exigencias pasaron de ser meros reclamos a ser hechos que incluso han costado vidas.

Cuando vivimos en un sistema donde tu principal valor como ciudadano es tu poder de elección y tu facultad para decidir lo que desees hacer y como hacerlo, el hecho de que, de la noche a la mañana, esas facultades comiencen a peligrar, hacen que tu estatus quo mental ponga en alerta lo que las sociedades modernas consideran el pilar fundamental de vivir en la actualidad: la libertad.

A la epidemia por covid-19 no le importa la libertad y mucho menos el libre albedrío, no distingue entre políticas de derecha o izquierda, y mucho menos le interesa tu ideología, religión, raza o estatus social y económico.  El virus se esparce por donde quiere y con quien quiere.

“Mi libertad termina donde empieza la de los demás” esta frase dicha por Jean Paul Sartre, gano tanta relevancia para su época y hacía alusión a lo más preciado que tiene el ser humano. La pregunta que cabría hacernos en tiempos de pandemia es ¿Es compatible la libertad y el libre albedrío con las medidas de aislamiento social? ¿las individualidades que tanto profesamos en nuestro mundo occidental, son compatibles con la pandemia? para muchos esa frase de Jen Paul Sartre, no es más que una falacia, porque en nuestra sociedad, libertad e igualdad son fundamentos morales que no se apliquen a cabalidad en el mundo real.

En estos momentos coyunturales pareciese que las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos pretendan para muchos ciudadanos imponerse a la fuerza, siendo para muchos, gobernantes que disponen del poder para instaurar verdades absolutas que violan el principio filosófico moral del libre albedrío.  Siendo coherentes debemos tener claro que nuestras individuales y nuestro libre albedrío no debe estar por encima del colectivo social y mucho menos de la salud pública. Y es que para el mundo occidental preconcebido en nuestras mentes la imposición de restricciones a la libertad de los ciudadanos es algo que jamás hubiésemos imaginado y que en tiempos normales ninguna sociedad democrática toleraría.

¿Qué diferencia hay entre las medidas adoptadas por la China socialista y la Venezuela castrochavista de la Italia y la Colombia capitalista?  a mi parecer ninguna, y todos los gobiernos han adoptado medidas de acuerdo a sus ideologías y a sus posibilidades. El fin es el mismo y las medidas tomadas son justificables ya que buscan a su manera reducir la epidemia y salvaguardar la salud de sus conciudadanos.

¿Cómo ser libre en la actualidad cuando tu libertad depende en gran medida de decisiones políticas que afectan tu bienestar físico, mental y social? dilema difícil de resolver, ya los gobiernos han actuado y han hecho lo que consideran correcto. Ahora es responsabilidad de todos que la pandemia logre contenerse. Ya pasa de ser un tema netamente de gobierno y de estado y pasa a ser un dilema individual.

Esto nos lleva a la reducción de mis libertades e incluso de mi privacidad. No creo que en estos tiempos nuestra privacidad y libertad, estén por encima de la seguridad nacional. y si para ello, debemos restringir esos principios, en pro del bienestar colectivo, bienvenido sea.

Esta epidemia ha permitido conocernos mucho más como sociedad y como individuos, no has acercado más a saber quiénes somos como humanos y que fundamentos morales guían nuestras creencias y de que capacidades disponemos para actuar colectivamente.

 

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