¿QUIÉN MIENTE: AÍDA AVELLA O EL ALCALDE CARLOS ORDOSGOITIA?

Dos días después de la posesión del alcalde Carlos Ordosgoitia, la senadora Aída Avella convulsionó la política en el departamento de Córdoba al publicar en su cuenta de Twitter que conocía denuncias que sostenían que varios concejales de Montería estaban pidiendo 2 mil 200 millones de pesos al mandatario monteriano para acompañarlo en su coalición de Gobierno.

Un par de días antes de la posesión del alcalde Ordosgoitia se daba por descontado en los círculos políticos locales que éste había logrado congregar a su alrededor una coalición mayoritaria en el concejo que le daría tranquilidad para lograr la aprobación y ejecución de su Plan de Desarrollo.

Se informaba que los tres concejales del partido Conservador Emiliano Pastor Álvarez, Nelson Rivera, y María Eugenia Correa; los dos de Colombia Renaciente, José Ricardo Cabrales y Jhon Hoyos; dos de Cambio Radical, José David Wberth y Alberto Cuéter, los dos del partido ADA, Jairo López Cabrales y Eder Pastrana Muñoz y los únicos de los partidos Liberal, Arleth Casado; Polo Democrático, Leonel Márquez; MAIS, Henry Licona y de la U, Carlos Alberto Zapata; conformarían la coalición que trabajaria con el alcalde Ordosgoitia.

Y que quedarían por fuera Salín Guisays, el candidato a la Alcaldía que le siguió en votos a Ordosgoitia, Billy Soto y Juan Humberto Rois, de Cambio Radical; Luis Carlos López de AICO; Andrés Negrete Bonilla y Santiago Perez Posada, de Centro Democrático.

Este hecho no suscitó ninguna reacción política, por lo menos pública, a pesar de que Nelson Rivera, Emiliano Pastor, José David Wberth, Alberto Cuéter, Andrés Negrete y Santiago Pérez, seis concejales que votaron por Salín Ghisays, eran considerados seguros en la coalición del alcalde Ordosgoitia.

Sin embargo al momento de la elección las cosas no salieron como aperentemente las había planeado el alcalde Carlos Ordosgoitia, pues la coalición que se hizo con el control del Concejo, conformada por 13 concejales, fue adversa a sus intereses y dejó por fuera a los concejales que apoyaron su candidatura.

Es en este momento cuando se genera el comentario de la senadora Avella a través de su cuenta de Twitter acusando de corruptos a «varios concejales» de Montería que pedían «2.200 millones de pesos para firmarle (sic) la coalición»; ninguna voz se había levantado antes cuando los seis concejales que apoyaron a Salín Ghisays eran contados como de la coalición de Gobierno.

Lo que es peor es que el alcalde Ordosgoitia se reúne el mismo viernes con 12 de los concejales de la coalición mayoritaria y niega tajantemente que hubiese recibido petición alguna de dinero por parte de estos concejales afirmando que «Los concejales desde el inicio expresaron su interés de sacar adelante las iniciativas que beneficien a los ciudadanos. No he recibido de ellos peticiones distintas a trabajar por Montería».

Entonces ¿Quién miente?. Lo menos que esperamos los monterianos es que la Procuraduría y la Fiscalía, a las que la congresista Avella pidió intervenir, investiguen a fondo esta situación pues necesitamos saber con certeza quién o quiénes le hablaron al oído a la senadora Avella, necesitamos saber si el alcalde Ordosgoitia mintió antes o está mintiendo ahora, o cuáles de los concejales de Montería son corruptos.

Lo cierto es que una situación delicada como esta, que implica la comisión de un delito, no puede quedar en la impunidad, no se le puede hechar tierra, porque sería un golpe demoledor para la imagen de las instituciones, tanto las de control como las administrativas y coadministradoras, y un funesto precedente para un gobierno y unos concejales que apenas empiezan su tarea.

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